Thomas Bordage acudió a la sede central de Apple París sin saber por qué le habían llamado. Quizás incluso se trataba de un ascenso. Al fin y al cabo se tomaba muy en serio su trabajo en Apple Opera e incluso alargaba su jornada laboral 20 minutos los días en que había mucho trabajo.

El primero que se planteó en serio si los primogénitos son más listos fue el antropólogo Francis Galton, primo de Darwin y benjamín de nueve hermanos. Había detectado que muchos de los importantes científicos de su época, a finales del XIX, eran los hermanos mayores en sus familias y sus pesquisas le dieron la razón: en la mayoría de los casos eran los primogénitos. No obstante, en aquella época había muchos condicionantes que podían influir en que los primeros de la casa se dedicaran a la ciencia. Pero estudios realizados bien entrado el siglo XX han venido confirmando la tesis de Galton: parece que los mayores tienden a mostrar mayor inteligencia que los últimos en llegar a la familia.

«Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir».