Yin Yang: Encontrando Balance

“La vida es un balance entre descanso y movimiento.” – Osho

La naturaleza reside en una búsqueda constante de balance y los humanos no somos excepción. La filosofía china explica que la vida es regida por la relación entre dos fuerzas dinámicas conocidas como el yin y el yang. Estas fuerzas opuestas son complementarias e interconectadas, es decir, una fuerza siempre está ascendiendo mientras la otra desciende. Por eso, es imposible hablar de una sin referirse a la otra: el yin y yang son partes de un todo (como lo demuestra su símbolo taijitu).
Yin es negativo, yang positivo. Yin es femenino, yang es masculino. Yin es pasivo, yang es activo. Yin es la luna, yang es el sol. Yin es lento, yang es rápido. Yin es suave, yang es fuerte. Podemos encontrar aspectos de yin y yang en prácticamente todo, hasta en los átomos de nuestras células (el electrón negativo es yin y el protón positivo es yang). Estas fuerzas oscilan entre el exceso de una y la deficiencia de la otra, a veces encontrándose cerca al balance y otras en desbalances radicales. El estrés y las enfermedades son una de las formas en que la naturaleza nos avisa cuando estamos fuera de balance.

Actualmente, vivimos en una sociedad activa, dinámica, agresiva y muy rápida. En otras palabras, tenemos un exceso de energía yang y una deficiencia de energía yin. Estamos acostumbrados a estar haciendo algo y a estar en movimiento todo el tiempo. A todo este movimiento físico y mental, le sumamos deportes y prácticas yang como lo son ir a trotar, ir al gimnasio, correr tabla o jugar pichangas de fútbol. Incluso, la mayoría de yoguis en el occidente practican estilos de yoga yang: Vinyasa, Power Yoga y Ashtanga. Nada de esto está mal, pero si no tenemos cuidado y nos recargamos de energía yang podemos actuar agresivos, impacientes y en piloto automático. Por eso, es importante ser conscientes del exceso de una energía y la deficiencia de la otra para buscar el balance entre las dos.

5 formas de restablecer balance entre el yin y yang:

  1. Naturaleza – Si vas a trotar, hazlo en un malecón o parque y permite que la energía yang del ejercicio se complemente con energía yin a través del momento de introspección y la conexión con la naturaleza (especialmente si es durante el atardecer que es el comienzo de la noche y por lo tanto energía yin).
  2. Nutrición saludable – Comer una variedad de alimentos nutritivos, especialmente frutas y verduras y comidas que no requieran mucha energía para digerir. Además, tomar mucha agua para eliminar toxinas y re-hidratarse.
  3. Meditación – Tomarse el tiempo de introspección y conexión ya sea en prácticas formales (sentados para una práctica de meditación específica) o informales (meditaciones en el día a día, como practicar mantener la calma en el tráfico o encontrar conexión y paz interna durante una sesión de surf). Meditar además nos vuelve más conscientes de nuestro cuerpo y mente y nos damos cuenta de desbalances con más facilidad.
  4. Qigong y Tai Chi, Yoga – Practicar movimientos que ayudan a balancear el cuerpo, la mente y el espíritu. Una clase de Power Yoga (yang), la podemos balancear tomando pausas cada cierto tiempo para encontrar quietud y manteniendo la relajación final, savasana (yin), por más tiempo (mínimo 5 minutos).
  5. Yin Yoga y Yoga Restaurativo – Trabajar la energía yin directamente manteniendo posturas por largas duraciones (2-10 minutos). Además de entrar en estados meditativos, nos enseñan a ir más lento y más suave. Son el perfecto complemento para cualquier practica yang.

Crear balance depende de cada uno y es clave para una vida saludable y armoniosa. Como dice Pico Iyer en El Arte de la Quietud:

“En tiempos de velocidad, nada es más vigorizante que ir lento.
 En tiempos de distracción, nada se siente tan lujoso como prestar atención. Y en tiempos de movimiento constante, nada es más urgente que quedarnos quietos.”


Practiquemos el arte de la quietud. Cuando manejen en el tráfico practiquen ir más lento, cuando caminen por las calles o por su oficina jueguen con prestar más atención y cuando tengan tiempo libre (haciendo una cola o esperando una reunión) disfruten del lujo de no tener que hacer nada más que esperar y prueben quedarse quietos (¡sin estar en el celular!). Practiquemos el arte de la quietud sobre todo en estas fechas de fiesta. Empecemos el 2016 más balanceados, vivamos una vida equilibrada de yin-yang.